Cuando hablamos de cuidar el planeta, solemos pensar en reciclar plásticos o ahorrar energía, pero pocas veces reflexionamos sobre el impacto ambiental de nuestra ropa, especialmente la ropa infantil.
La industria textil es una de las que más agua consume en el mundo, y gran parte de ese consumo ocurre antes de que la prenda llegue a nuestras manos.
Fabricar ropa nueva requiere agua en casi todas las etapas de producción:
- Cultivo del algodón
- Teñido
- Lavado
- Acabados
- Procesos químicos
Algunas cifras aproximadas de consumo de agua por prenda muestran que cada decisión cuenta… ¡y optar por ropa de segunda mano puede marcar una gran diferencia!

